¿Por qué son tan cabrones los espejos de los ascensores?

Oye, ésta es una pregunta que llevo haciéndome años y años.
No sé si a vosotros os pasará lo mismo, pero yo, cada vez que me miro en un espejo de un ascensor.... AY, MADRE.
En estos dichosos aparatitos, siempre me veo con ojeras, más gordo, con una narizota enorme,... más bien me asemejo a Igor (el del jovencito Frankinstein).
Y yo, no soy así, os lo aseguro. ¿o puede que si?. No sé, pero cuando me miro en algún otro espejo que no sea de un ascensor, me parezco casi casi a Brad Pitt. En cambio, en los ascensores.... Igor, Igor.
Lo que me lleva a preguntarme ¿quien dice la verdad y quien miente? ¿Los espejos de los ascensores o los demás?.
Esta es una cuestión que jamás llegaré a comprender, porque siempre que me subo en un ascensor con espejo se me viene el alma al suelo. Además no falla, voy todo contento por la calle, apuesto, hermoso, sacando pechito, etc... pero al llegar al ascensor... Igor, Igor.
Si alguien conoce algún remedio para evitar salir horroroso en los ascensores, por favor, díganmelo.
Gracias.
